ASTURIESpolaRENTABÁSICA

La RB no es ecléctica. O es un instrumento de transformación social, o lo es de integración en el sistema.

CGT por la Renta Básica de las personas iguales

Desde hace un tiempo, el capitalismo y sus ideólogos, varios países europeos, agencias de calificación financiera, partidos políticos e incluso algunos sindicatos del régimen, están valorando la idea de establecer rentas mínimas o básicas con el fin de “sujetar el consumo” y mantener así el sistema, cuando ya saben a ciencia cierta que el mito del “pleno empleo” es una quimera imposible, más aún con la vertiginosidad que avanza la tecnología electrónica y la robótica. De tal forma que hay diversas propuestas en ese sentido desde quienes pretenden apuntalar el sistema capitalista, las cuales nada tienen que ver con la que proponemos. La nuestra es una herramienta para la transformación social, elaborada desde hace más de 20 años por los movimientos sociales que plantean un camino hacia la auto organización de la sociedad.
La RBis es una propuesta que se ha ido fraguando desde los movimientos sociales que
trabajan contra la pobreza, la precariedad y la exclusión social. Como tal, se trata de
una propuesta que habría venido a concretar cómo en la práctica el derecho de toda
persona a recibir una renta individual, universal, incondicional y suficiente para vivir dignamente, puede ser una herramienta de transformación social y de lucha desde una concepción libertaria y, por tanto, anticapitalista.
En resumen, se trata de una propuesta que, inspirándose en la exigencia igualitaria  “Dejemos atrás las formas ambiguas que dicen: derecho al trabajo o ‘a cada uno el producto íntegro de su labor’. Nosotros proclamamos el derecho al bienestar, el bienestar para todos”(Kropotkin), plantea la necesidad de implementar medidas de reparto de la renta sin condiciones, que asegure y haga efectiva la autonomía y la libertad de las personas, frente al estado y al mercado, como cabría esperar del hecho de asegurar colectivamente el derecho de toda persona a una vida digna.
Al mismo tiempo, esta medida de reparto de la renta (de la riqueza) debe a su vez servir (frente a otros modelos y propuestas de renta básica que pretenden resolver simplemente el problema de pobreza severa o extrema dentro del sistema capitalista), para una fuerte reducción de la capacidad de ejercer el poder y determinar la vida de las personas por parte del Estado, a través de un modelo de intervención social cada vez más basada en la caridad asistencial subordinada a los intereses del mercado. Con ello se crean nuevas posibilidades para la construcción, desde abajo, de otros modelos de sociedad alternativas (autogestionarias, comunitarias, sostenibles, sin dominación, etc.).
Al mismo tiempo, la RBis debe ser financiada a través de un sistema impositivo
verdaderamente progresivo, que grave el enriquecimiento y no el empleo, como
condición para la reducción en los mismos términos del poder para determinar la vida de las personas por parte de las clases empresariales.
En este sentido, la RBis no se caracteriza por la exigencia de una nueva prestación social o de un subsidio para pobres, sino la de imponer al Estado y a las élites económicas un nuevo derecho social universal que contribuya a hacer efectivo el derecho a una vida digna, desde una perspectiva que contribuya a hacer real el derecho de las personas a decidir cómo quieren vivir, a definir colectivamente qué y cómo debe entenderse por trabajo socialmente útil, la forma en la cual ese trabajo debe reconocerse y repartirse equitativamente.
Este derecho social se concreta de la siguiente forma:

-Se trata de un derecho individual: en el sentido de que a diferencia de la mayoría
de las prestaciones sociales asistenciales y ayudas destinadas a paliar los efectos
del empobrecimiento, no está destinado a la unidad familiar, sino a garantizar la
emancipación y la autonomía de las personas. Con sus necesarias implicaciones
en el campo de la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres y la
discriminación en función de la edad de jóvenes y mayores.
– De un derecho que es al mismo tiempo universal: en la medida en que es un
derecho igual para todas las personas que habitan en el territorio. Lo cual
contribuye a eliminar el enorme dispositivo burocrático-administrativo, público
y privado, ligado al control y la represión que son ejercidas a través de los
servicios sociales en la actualidad, sobre la población empobrecida.
– De un derecho incondicional: en la medida que no requiere de ningún requisito
para ser reconocido, ni puede exigirse ninguna contraprestación a cambio. Lo
cual, refuerza la idea anterior de eliminar los mecanismos y dispositivos de
contención social desplegados en las últimas décadas por el Estado en estrecha
colaboración con el mercado para paliar los efectos de la desregulación del
mercado de trabajo y desmantelamiento de los derechos sociales (políticas
activas de empleo).
No obstante, para que lo enunciado hasta ahora pueda ser efectivo resulta importante
tener en cuenta dos cosas:
1) El importe de la RBIS ha de ser suficiente para que las personas puedan satisfacer
al menos las necesidades básicas materiales. Por ello la cuantía debe fijarse en
torno al 50% de la renta per cápita. Partiendo de una concepción libertaria de la
condición humana basada en la auto-organización y al apoyo mutuo, se debe
entender en este sentido la enorme capacidad de trabajo y creatividad que
quedaría liberada del mercado de trabajo capitalista y de la influencia del Estado,
que pasaría a estar disponible en la sociedad para ser empleada desde la autonomía
en la mejora de las condiciones de la reproducción de la vida (reconstrucción de los
lazos comunitarios, construcción de comunidades y modos de vida ecológicamente
más sostenibles, etc.) desde los cuales incidir en procesos sociales de salida del
sistema capitalista.

2) Fondo Comunitario de la RBis. En la medida en la cual, este derecho debe contener en sí mismo los cimientos del tipo de sociedad al cual pretende servir para crearla. La propuesta contempla la creación de un fondo comunitario dotado con el 20% de los fondos destinados a la RBis (de forma que las personas perciben individualmente el 80% de la RBis restante) para que, por barrio, distrito o pueblo y, al margen de la administración del Estado, las personas puedan, a través de
asambleas y la democracia directa, determinar cómo cubrir sus necesidades básicas
colectivas. En la medida en que la satisfacción de estas necesidades puedan ir siendo asumidas por las comunidades de una forma cada vez más independiente respecto del Estado y del mercado, el importe del Fondo Comunitario de la RBis podría ir aumentando hasta el 100% de la RBis. Entendiendo que se habría podido alcanzar otras formas de propiedad comunal, comunitaria o colectiva, que es posible ser administrada a través de fórmulas autogestionarias.

3) La RBis no es un fin en sí misma, ni una medida más para hacer soportable la miseria en el sistema capitalista. Se trata de una propuesta que nace desde abajo y para las de abajo, con la intención de que sirva, junto a otras muchas propuestas, como una herramienta más para la lucha social. En este sentido, se debe entender que la RBis es una herramienta que, en la forma de derecho social, sirve para apuntalar las mínimas condiciones materiales para que sea posible desde la igualdad y la autonomía –derecho a no ser explotadas o condenadas a la marginación, la pobreza y la exclusión social– experimentar nuevas formas alternativas de vivir en Comunidad, de defender el derecho al trabajo desde la autonomía frente al mercado y al Estado, a través de la lucha por el reconocimiento y el reparto equitativo de todos los trabajos productivos y reproductivos socialmente útiles y medioambientalmente sostenibles, y la eliminación de todos aquellos empleos socialmente inútiles (mayoritariamente destinados al control social y la acumulación de riqueza y poder, sin ningún escrúpulo ante la destrucción de la naturaleza que ello supone).

Por ello, CGT asume la RBIS como Acuerdo Confederal de reivindicación y de línea de
trabajo.

  Acuerdos de XVIII Congreso Confederal 

Febrero 2018

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Esta entrada fue publicada el abril 28, 2019 por en Uncategorized.
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