ASTURIESpolaRENTABÁSICA

La RB no es ecléctica. O es un instrumento de transformación social, o lo es de integración en el sistema.

Renta Básica de las Iguales. Autodefensa y construcción de comunidad

“Quien nace para martillo, del cielo le caen los clavos”, acostumbra a sentenciar una amiga cuando se encuentra con la injusticia endémica. O mejor dicho, cuando la estigmatización oculta problemas estructurales que llevan a las personas a situaciones recurrentes de desprotección y violencia.

Amanda es una mujer migrante, drogodependiente, que recurre a la prostitución y otras artimañas para ganarse la vida. Mal vive en los alrededores de un barrio de Compostela. Hace unos meses volvió a encontrarse con la violencia machista: sufrió una agresión sexual perpetrada por el arrendador de la vivienda donde vivía. De la noche al día, se quedó sin casa. Ya antes se encontraba sin recursos, a la espera de una plaza en un centro de desintoxicación que hasta hoy no había llegado. También se quedó sin medidas de protección, porque en ningún momento se trató su caso como una agresión machista.

Dentro de lo que cabe, Amanda tuvo buena suerte, porque encontró la sororidad feminista encarnada en las vecinas que llevan dos meses acompañándola en la peregrinación por diferentes recursos municipales sin obtener ninguna respuesta efectiva. No se muestra como una mujer recatada, emplea su cuerpo como medio de vida. Se desmarca de la lógica disciplinadora de “pobre pero decente”. Según el órden patriarcal es sospechosa y merecedora de recibir violencia.

Esta mujer tiene la fortuna de, al menos, estar acompañada frente al escrutinio, los prejuicios y el control institucional. Pero, lógicamente esto no es suficiente. Amanda tiene secuestrada su vida por un sistema que funciona a base de empujar a millares de personas al empobrecimiento y la exclusión. Y luego las somete a cambio de migajas que llegan a destiempo, como la Renta de Integración Social (RISGA) o las prestaciones municipales que siguen la lógica de la contraprestación y del chantaje del empleo.

Herramienta para la autodefensa

Para dotarnos de una herramienta que nos ayude a frenar el secuestro de nuestras vidas defendemos la propuesta de Renta Básica de las Iguales (Rbis). Y lo hacemos, no desde cualquier atalaya teórica, sino desde el lugar de quien pone el cuerpo, día a día, en la lucha por los derechos sociales.

Concebimos la Rbis como un instrumento para proporcionarnos los recursos básicos para mantener y reproducir la vida, partiendo de la realidad de que vivimos en una sociedad de mercado en la cual todavía necesitamos euros para satisfacer muchas de nuestras necesidades. Personas como Amanda, con ese nivel de deterioro orgánico y psicosocial, necesitan tiempo para cuidarse, reconstruir sus vínculos sociales y aprender otras formas de estar. También necesitan tiempo y condiciones apropiadas para poder llegar a producir alimentos y energía, o para poder construirse una biovivienda. Mientras el proceso de empoderamiento y aprendizaje avanza a su ritmo (¿o acaso las personas listas y militantes transitamos rápido y sin recaídas por estos caminos?), la emergencia social no puede esperar. Crear comunidad tampoco.

Estamos hablando de un instrumento que nos permite tejer relaciones humanas y recuperar el tejido social perdido, rompiendo con el aislamiento, la culpabilización de las empobrecidas, y la competitividad por los empleos cada vez más escaso y precarios. De una reivindicación para tensar la cuerda e ir superando la miseria de la RISGA, incrementando cuantías, eliminando contraprestaciones y controles. De esa forma, ir avanzando hacia un marco de auténticos derechos sociales, contrario a seguir mareándonos con prestaciones, ayudas y derechos subjetivos.

Siempre asumiendo una perspectiva de proceso, de suma de voluntades que incluya a quien se está llevando la peor parte en esta etapa de capitalismo patriarcal. Y no estamos hablando de pueblos y países distantes (que también), sino de ese 25% de la población gallega en riesgo de pobreza. De vecinas que no hacen mas que dar vueltas en la rueda de la exclusión con el consiguiente deterioro de sus condiciones de vida y salud.

Rbis para crear comunidad

En definitiva, la entendemos como un instrumento de apoyo para impulsar procesos y vida comunitaria. Defendemos que una parte del ingreso establecido para cada persona sea destinado a un fondo común, gestionado por los barrios, aldeas o villas, cuyos habitantes decidirán su destino y distribución en función de sus necesidades y particularidades. Y de esa forma posibilitar un proceso de aprendizaje de nuevos valores y prácticas. Mientras tanto, ir cuestionando y desmantelando sectores insostenibles y socialmente inútiles, cambiando el rumbo del crecimiento económico que nos lleva al colapso. Desmonetarizando paulatinamente la economía y las relaciones sociales con el horizonte puesto en la riqueza comunal y en otras formas de organización. Para todas, todo. Bienes comunes, cuidados, afectos, placeres, cultura, participación.

Desbordar el sistema

En ese camino no sobra ninguna herramienta o formulación que ataque las bases de sustentación del sistema. Pelear por cual es la más radical es para nosotras un signo de una cultura política patriarcal que necesitamos desterrar. La complementariedad, la suma de esfuerzos y el diálogo son la llave para avanzar políticamente en un escenario tan complejo como el actual. Ninguno tenemos la propuesta definitiva, en cualquier caso, podemos tener propuestas aproximadas generadas desde el paradigma según el cual analizamos la realidad. La soberanía alimentaria, el decrecimiento, la lucha antirrepresiva que dió lugar a la reivindicación de la amnistía social, son algunas de las propuestas que llevamos tiempo hilando con la Rbis, en un movimiento de enriquecimiento mutuo.

Reclamamos que la realidad de las habitantes de los espacios de no vida, que las vidas estigmatizadas, invisibilizadas y secuestradas sean tenidas en cuenta. Crear alianzas, tejer vínculos, poner el cuerpo. Urge contagiar a otras personas de nuestras formas de entender y estar en la vida desde una posición de humildad y construcción colectiva, no tanto de hacer política para el autoconsumo.

Para nosotras, propuestas con genuina vocación antipatriarcal y anticapitalista, encaminadas a sostener la vida del trabajo ( no del empleo), las relaciones humanas, la comunidad y el apoyo mutuo, no sobran ni compiten entre si.

Mari Fidalgo participa en Baladre, un espacio de coordinación de luchas contra la precariedad, el empobrecimiento y la exclusión social.

Texto original publicado en gallego en Novas da Galiza -nº 159 / Septiembre 2017

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Esta entrada fue publicada el abril 23, 2018 por en - Exclusión social, - Género, Renta Básica de las iguales, Uncategorized.
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